Pero hay algunas personas que suben a tu tren, lo revuelven, lo pintan de colores, lo llenan de música, bailan en él, y se bajan en algunas paradas para volver más adelante.
Esas son las personas que hay que cuidar, las que se atreven a subir a tu tren y ayudarte a modificar lo que hay dentro, las que hacen que viajar sea tan alucinante y precioso, que valga tanto la pena.
Gracias por pintar mi tren desde hace tantos años... y perdona si bajo en alguna estación, ¡siempre me encontrarás esperando en la siguiente con los colores preparados!
Nos queda tanto por pintar juntas... ¡que no puedo imaginarme trenes vacíos!
