Todos somos anónimos cuando paseamos.
Nos gusta escuchar el graznido de las aves, el crujido de las hojas secas (no muertas) y las voces también anónimas de los transeúntes iluminados.
Nuestro gesto se vuelve extraño, nuestra personalidad sale a la luz gracias a la pérdida de personalidad del mundo externo. Tras la máscara de la luz nos sentimos poderosos, y nuestros andares se tornan en si mismos brillantes.
Pasamos de sentirnos extraños en nuestros cuerpos a de pronto transformarnos en súbitos amos de nuestro entorno. Nos fundimos con el paisaje y olvidamos hipotéticas miradas de asombro y desaprobación.
El anonimato nos produce placer, nos vuelve seres singulares entre miles de seres singulares a su vez.
No existe mayor éxtasis que anonimizarse para, de vez en cuando, ser uno mismo entre miles de unos mismos en un universo anónimo.
Pero existe una remota posibilidad de que, en cierto modo, alguien nos observe en nuestro estado de anonimato.
Puede que algún otro ser anónimo capte en nuestras metáforas detalles minúsculos que nosotros pasamos por alto en aquel entonces.
Puede que nuestro gesto anónimo salga a la luz y pierda su brillo mudo para volverse, de súbito, público.
A veces nos asusta que alguien pueda entender el sentido real y verídico de lo que en realidad queríamos dar a entender con nuestras palabras, y nos perdemos en la espiral de una metáfora infinita para asegurarnos de que nadie alcanza nuestra verdad absoluta.
Es tan solo entonces, cuando alguien logra romper esa espiral para captar nuestra esencia, cuando dejamos de ser anónimos.
Yo nunca he sido anónima. Siempre os he permitido entrar en la espiral de mi metáfora y que esta adoptara el sentido que vosotros le quisierais dar, permitiéndome siempre el lujo de sonreir modestamente cuando acertábais y, a su vez, de guardarme para mi las diferencias que simplemente quería dejar en el vacío.
Quizás por este pequeño detalle no tenga ningún derecho a exigir que vosotros mismos dejéis de ser anónimos, pero me voy a permitir hacerme algunas preguntas anónimas para que, si quereis, podais ayudarme a entender.
¿Qué es exactamente pasear? ¿Quién soy yo en realidad? ¿Por qué me escondo detrás de metáforas indoloras en lugar de ser clara y concisa?
¿Y tu, quien eres tu?
12/9/11
3/9/11
Tres puertas.
Desnúdame.
Juega con mis sueños y desordena mis ideas.
Hazme creer que todo son tonterías.
Tócame las manos y dime que todo es fácil.
Abrázame.
Dibuja cualquier amanecer en mi espalda.
Dime que mis ojos no están vacios.
Abre dentro de mi tres puertas. Y déjame escoger.
Sé sutil.
No permitas que se rompa la burbuja.
Hazme mía y de nadie más.
Ayúdame a permanecer encendida.
Y vete.
Vete y vuelve. Vete, vuelve y no rompas el hilo.
Recuérdame en cada hoja suicida y cada gota en tu mejilla.
Y dime, no estás sola. Estás viva.
Juega con mis sueños y desordena mis ideas.
Hazme creer que todo son tonterías.
Tócame las manos y dime que todo es fácil.
Abrázame.
Dibuja cualquier amanecer en mi espalda.
Dime que mis ojos no están vacios.
Abre dentro de mi tres puertas. Y déjame escoger.
Sé sutil.
No permitas que se rompa la burbuja.
Hazme mía y de nadie más.
Ayúdame a permanecer encendida.
Y vete.
Vete y vuelve. Vete, vuelve y no rompas el hilo.
Recuérdame en cada hoja suicida y cada gota en tu mejilla.
Y dime, no estás sola. Estás viva.
21/8/11
Amelie.
Hay silencios que nos acompañan el resto de nuestras vidas.
Hoy sé que cada vez que deje de ser yo por un instante, sabré qué hacer, cómo recuperarme.
En silencio, sin una sola palabra, gesto ni explicación, extenderé mis manos, como si pudieran abarcar un mundo entero, me recordaré a mi misma de qué son capaces, sabré explicarme hasta donde puedo llegar si sé quien soy.
Quizás no sea tan importante quien soy. Pero sí quien no soy.
Hoy sé que no soy un flan, ni una alcachofa, ni siquiera un globo lila relleno de helio.
Hoy sé que voy a vivir cada instante de todas las formas posibles, a volver a ser parte del universo.
No voy a dejar de ser una metáfora en mi misma. Y aunque algún dia no me de igual diciembre, aunque vuelva a sentir frío en las pupilas o se me olvide la parte de mi que nunca podría estar rota, seguiré existiendo, seguiré siendo y no siendo al mismo tiempo.
Hoy siento que el mundo en si mismo es maravilloso. Miro mis manos, y deseo poderlo abarcar entero poco a poco.
Hoy sé que cada vez que deje de ser yo por un instante, sabré qué hacer, cómo recuperarme.
En silencio, sin una sola palabra, gesto ni explicación, extenderé mis manos, como si pudieran abarcar un mundo entero, me recordaré a mi misma de qué son capaces, sabré explicarme hasta donde puedo llegar si sé quien soy.
Quizás no sea tan importante quien soy. Pero sí quien no soy.
Hoy sé que no soy un flan, ni una alcachofa, ni siquiera un globo lila relleno de helio.
Hoy sé que voy a vivir cada instante de todas las formas posibles, a volver a ser parte del universo.
No voy a dejar de ser una metáfora en mi misma. Y aunque algún dia no me de igual diciembre, aunque vuelva a sentir frío en las pupilas o se me olvide la parte de mi que nunca podría estar rota, seguiré existiendo, seguiré siendo y no siendo al mismo tiempo.
Hoy siento que el mundo en si mismo es maravilloso. Miro mis manos, y deseo poderlo abarcar entero poco a poco.
10/8/11
Cajas.
Y si cada uno tiene su caja llena, no hay más que hablar.
Y si una de las dos cajas rebosa, ya se encargará él de vaciarla.
Y si uno de los dos ha perdido la suya... allá él.
-¿Y qué pasa con el que tiene demasiado vacía su caja?, pienso a veces.
Hay situaciones que no dan más de si. Podríamos intentar imaginar tres millones de finales distintos de un idilio, una muerte o una tarta y aún así no dejarían de ser finales.
Y probablemente, por defecto, finales tristes.
Todos tenemos cajas medio vacías, medio llenas. Todo se basa en enterrarlas de una puñetera vez, y así fluir.
Así volar por encima, sin ninguna cadena en el tobillo.
Así dejar volar hasta la taza del váter el maldito teléfono.
Así sentir por fin que somos capaces de, por lo menos, decidir que esto es un final.
Y decidir, que estamos cansados de boomerangs.
Y si una de las dos cajas rebosa, ya se encargará él de vaciarla.
Y si uno de los dos ha perdido la suya... allá él.
-¿Y qué pasa con el que tiene demasiado vacía su caja?, pienso a veces.
Hay situaciones que no dan más de si. Podríamos intentar imaginar tres millones de finales distintos de un idilio, una muerte o una tarta y aún así no dejarían de ser finales.
Y probablemente, por defecto, finales tristes.
Todos tenemos cajas medio vacías, medio llenas. Todo se basa en enterrarlas de una puñetera vez, y así fluir.
Así volar por encima, sin ninguna cadena en el tobillo.
Así dejar volar hasta la taza del váter el maldito teléfono.
Así sentir por fin que somos capaces de, por lo menos, decidir que esto es un final.
Y decidir, que estamos cansados de boomerangs.
La belleza es tu cabeza.
Llevo dias sin escribir, quizás por que nada me parecía lo suficientemente importante como para hablar de ello, o quizás por que mi cabeza no me resultaba lo suficientemente bella como para escucharla.
Mi vida a veces está tan poco definida como este blog: aunque siempre hablo de mi, nunca acabo de hablar claro. Me sirve como un amigo que entendiera todas mis metáforas. Probablemente visto desde fuera no me gustaria. Y es que este blog es mío. Mío y punto. Soys intrusos, espías, ninjas que entran destrangis para observar lo que yo soy.
Y yo dejo la puerta abierta. Sin candado ni cerrojos. Por que me gusta que me escuchen. Por que me gustaría escucharos.
Por que en realidad es necesario.
Me cuesta mucho entender la belleza, a veces. Puede que aún no haya aprendido a fluir del todo, pero como aprendiz de semi-diosa, super-mujer o cat-woman creo que me merezco un respiro.
Mi vida a veces está tan poco definida como este blog: aunque siempre hablo de mi, nunca acabo de hablar claro. Me sirve como un amigo que entendiera todas mis metáforas. Probablemente visto desde fuera no me gustaria. Y es que este blog es mío. Mío y punto. Soys intrusos, espías, ninjas que entran destrangis para observar lo que yo soy.
Y yo dejo la puerta abierta. Sin candado ni cerrojos. Por que me gusta que me escuchen. Por que me gustaría escucharos.
Por que en realidad es necesario.
Me cuesta mucho entender la belleza, a veces. Puede que aún no haya aprendido a fluir del todo, pero como aprendiz de semi-diosa, super-mujer o cat-woman creo que me merezco un respiro.
8/7/11
Retazos.
Ayer preferiste bajar de las nubes y arrastrarme contigo hasta dar con los pies en el suelo. No me gustó, lo sabes.
Los viajes siempre duran más cuando se hacen por aire, y si vamos de nube en nube todo sabe mejor. Me pregunto donde quedan hoy esas nubes, si por las mismas me impido verte a mi lado o si realmente estás lejos, muy lejos.
Hoy me permito pensar. Pensar largo y tendido sobre quién soy. Creo saberlo perfectamente. Y quizás debo reflexionar sobre quiénes sois vosotros.
-------
A veces me gustaría que ocurriera, pero no. Te lo dije, nadie puede entenderte más que tú mismo. Y por la misma razón que yo no entenderé tu sufrimiento completamente, sé que tú nunca sabrás qué me pasa por la cabeza cuando busco esas amapolas.
Los viajes siempre duran más cuando se hacen por aire, y si vamos de nube en nube todo sabe mejor. Me pregunto donde quedan hoy esas nubes, si por las mismas me impido verte a mi lado o si realmente estás lejos, muy lejos.
Hoy me permito pensar. Pensar largo y tendido sobre quién soy. Creo saberlo perfectamente. Y quizás debo reflexionar sobre quiénes sois vosotros.
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A veces me gustaría que ocurriera, pero no. Te lo dije, nadie puede entenderte más que tú mismo. Y por la misma razón que yo no entenderé tu sufrimiento completamente, sé que tú nunca sabrás qué me pasa por la cabeza cuando busco esas amapolas.
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