7/5/11

Vuelan.

Volvemos a vernos, muy a mi pesar, o al tuyo.
Hoy quiero recordarte un sueño que tenías de pequeña. Cuando encontrabas una pestaña en tu lagrimal, o en tu pómulo rosado de niña ingénua, o incluso a veces, alguna intrépida cercana a tus labios, te gustaba atraparlas con tus dedos un rato. Observarlas, como un saludo. Y poniéndolas en tu dedo índice, soplarlas lo más fuerte posible, deseando que se fueran a toda prisa.
Soñabas que, si soplabas muy muy fuerte, tus pestañas llegaban al mundo de las pestañitas, y entonces tus sueños se cumplían.
Un dia descubriste que a veces esas pestañitas no se iban del todo, y a veces se quedaban cerca de ti, sin seguir su viaje. Tu soplabas y sopablas hasta que ya no conseguías verlas.
Las siguientes veces, te alejabas del lugar por si, sin querer, alcanzabas a ver alguna, y así creías que habían llegado a su destino.
Siempre ilusa, cediendo a tus pestañas el derecho a decidir qué sueños podían cumplirse y cuales no.
Y creíste que por no mirar, todas llegarían.

Cuantas pestañas se perdieron en el camino, por no saber buscarlas bien y ayudarlas a llegar, ayudarte a ti misma.
En algún momento dejaste que otros encontraran pestañas por ti, y cuando decidieron marchar, perdiste la vista, olvidaste cómo buscarlas de nuevo.

Espero que tu seas mucho más lista que yo, y hayas recuperado esa ilusión, esas ganas de buscar pestañas, y soplar hasta conseguir que todo lo que te propongas se cumpla. La fuerza está en ti, aunque a veces no sepamos verlo, probablemente ninguna de las dos.

Buena suerte, y no dejes que te dejen ciega, tú sabes qué hay dentro de ti, Alba.

3/5/11

Sigue mi metamorfosis...

Me da rabia quedarme a veces sin nada que decir.
Ésta es una de esas veces, pero no puedo hacer más que alzar las cejas, apretar los labios juntándolos hacia un lado y subir los hombros como quien se ha quedado totalmente vacío de palabras, seco y redondo como un círculo que tan sólo tiene borde.
Por supuesto no me da igual. Por supuesto soy consciente.
Pero llega un momento en la vida de toda persona ingenua en que deja de serlo. Entonces es raro para los demás. La cuestión es que me empiece a dar igual, aunque duela en parte.
Sigo siendo la misma, tan sólo intento que las normas cambien también para mi.
Quien quiera ver más allá acabará viendo más allá, pero siempre he creido que en el fondo las cosas son mucho más sencillas de lo que las hacemos, y los valientes intentan simplificarlas.
Esta vez soy valiente e intento crear este camino paralelo a todo sin saber exáctamente por qué ni donde quiero que me lleve. Tan sólo sé donde quiero que no me lleve, y con eso basta.
Yo también sufro, lloro, reflexiono y siento, siempre. Pero ya ha llegado la hora de dejar de sufrir y llorar siempre por no ser capaz de decir "Esto es lo que quiero" o "Esto no es como tu crees", y por fin llega el momento de reflexionar sobre cosas que me aporten algo y permitirme sentir lo que me de la jodida gana.
Yo también soy persona, yo también existo siempre. Y a partir de ahora voy a contestar las preguntas, siempre que quieran aparecer, claro.
Esto no es ningún manifiesto, ninguna respuesta, no es nada. Es un recordatorio hacia mi misma, a ese yo futuro que probablemente olvide esto en unas semanas y pretenda volver a lo que se supone es la normalidad.
No me gusta, y por lo tanto no va a volver.
Pero por si las moscas, aquí tienes, Alba del futuro.

27/4/11

Tu espiral.

Y cuando creas poder salir, te quedarás mecido en tu espiral púrpura, sin nada que te agarre al mundo de los locos, sin nada que te devuelva a tus antes no cansados ojos.
Vivirás, pero creo que sólo entonces podrás ser capaz de entender lo que esa espiral te ha arrebatado.

Nos vemos. Pero yo sigo, y dudo que vuelva a salir el Sol, por lo menos esta noche.

24/4/11

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Hoy estoy algo triste. Sin motivo aparente, en principio, pero triste de todas formas. Hoy el cielo era gris y ha seguido siendo gris. Mi timbre sigue sin funcionar y no hay helados para todos.
Pero eh, sé que el tiempo pasa. Y lo que un dia es pegamento, poco a poco acaba por disolverse. Ahí queda, yo sigo.

Sólo espero dejar de sentir eso, exáctamente eso. Es demasiado familiar y demasiado impredecible.


14/4/11

¡Viva la República!

Hoy hace 80 años de un sueño. Un sueño que se vió truncado por culpa de la represión fascista y culminó en casi 40 años de dictadura, que aún incluso nosotros, nietos de los que la vivieron, llevamos encima.
Un dia como hoy, en 1931, se proclamó la República. Ánsias de libertad, de cambio, de progreso hacia una sociedad más igualitaria y justa, buena con todos, sin hambre, ni miseria, ni señores ricos que acapararan todo lo existente. Un gran sueño que terminó en tragedia.
Y aunque siempre nos parecen más largos los tiempos malos, esta vez está claro. Fue un proyecto ambicioso, que no pudo llevarse a cabo tal y como se esperaba por temas que no tenían nada que ver con la República en si.
El caso es, ochenta años después, ¿cómo estamos? ¿Realmente avanzamos?
Yo me planteo, si pudo ocurrir entonces, ¿por qué no ahora?
¿Por qué no luchar por un lugar mejor, por destrozar el capitalismo, las desigualdades, la represión, el cinismo con el que se nos trata? ¿Por qué no intentarlo, si una vez pudo ser, por corta que fuera?
Todos sabemos que tarde o temprano tenemos que estallar, y el momento se irá acercando. Cuanto antes actuaemos, demostremos nuestro rechazo a la sociedad que no hemos creado y que tampoco nos acepta, y comprendamos que debemos cambiarla, que está en nuestras manos, y que es nuestro momento, antes podremos comenzar a ilusionarnos por el cambio, a crear orgullosos un nuevo futuro para todos, donde todos quepamos, donde todos tengamos voz.

Me da igual que no me crean. Me da igual que tan solo piensen utopía y sigan con sus vidas, o se ilusionen por un momento y luego lo dejen pasar de nuevo.

Este es mi pequeño homenaje a la lucha que llevaron a cabo unas mujeres y unos hombres que tan sólo creían en la libertad, la justícia y el derecho a una vida digna e igual, sin miedo, represión ni corrupción. Soy positiva frente al cambio, pues creo que al menos ese es el primer paso para conseguirlo. Pero llevamos demasiado tiempo estancados en él, el momento de avanzar ha llegado. Por mi parte, ya lo tengo claro.

5/4/11

Tu eres verde, eres mi verde preferido.

Me encanta el color amarillo, quizás por el hecho de escuchar desde bien pequeña que es el color de la mala suerte. Pero vaya, qué le vamos a hacer. A mi me recuerda a los rayos de sol invisibles, y al calorcito que te dan cuando interfieres en su trayectoria. También me recuerdan a los campos llenos de flores, a mi habitación, incluso a un par de libros que tengo pendiente aún leer.
También me gusta un poco el color azul, aunque de otro modo. Me tranquiliza pensar en el agua del mar, el cielo claro y sonriente. Pero fíjate, cuanto más te acercas a lo azul, más reparas en que, en realidad, ni tan siquiera tenía color. Y no me gustan las mentiras.
Pero cuando salgo a la terraza todo se llena de verde. Verde del campo porque es primavera, verde que impregna todo lo que alcanza. Me gusta salir y observarlo. Notar sus cambios y sentirme bien, sin intención de poseer algo que es libre. Aunque en cualquier momento pueda marcharse, y llegue el verano. Su verde ha venido, libre y risueño, y yo le sonreiré hasta que se marche.